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EGIPTO

written by Laura Escanes 2 enero, 2019

Egipto fue, sin duda, de lo mejor del 2018.

No os voy a engañar. Viajar a Egipto me daba miedo. Un país a 3.076 km de Barcelona (en línea recta). Un país del que, honestamente, conocía lo que había visto en películas y poco más. Así que a la pregunta de si no tenía miedo cuando decidimos viajar a Egipto… sí, tenía miedo. Pero si fuera por el miedo nos quedaríamos siempre en casa, y no es plan. Y sí, sé que hace unos días estalló una bomba en El Cairo… pero desgraciadamente nos puede pasar en cualquier sitio. En París, Londres, Barcelona… Y no por ello tenemos que dejar que ellos controlen y decidan dónde vamos a viajar. Estando allí se me fue todo el miedo y me sentía segura.

La pregunta del millón.

¿Cómo organizas un viaje en un país que no conoces absolutamente nada?

Antes de empezar a organizar este viaje pregunté en mis Stories de Instagram sobre agencias especializadas en Egipto. Preguntamos a amigos y conocidos, que ya habían estado, sobre su experiencia en Egipto. No queríamos un “viaja a Egipto pack deluxe” o un “el Egipto de tus sueños”. No. Queríamos algo especial, que estuviera personalizado y que tuviéramos la tranquilidad de que conoceríamos Egipto de verdad. Y entonces, apareció. Nos envió un email presentándose y diciéndome que ÉL ERA ESO QUE ESTÁBAMOS BUSCANDO: egiptólogo, con más de diez años dedicándose a organizar expediciones a Egipto, entre otros destinos, pero sobre todo EGIPTO. Además estuvo viviendo durante siete años allí, trabajando en proyectos arqueológicos. Nos mandó su libro “El viaje de un egiptólogo ingenuo”, y no voy a seguir porque parecerá que le haga la pelota y no es así. Bueno, tal vez un poco. Pero es que luego me entenderéis. O si viajáis con él, lo entenderéis más aún. 

Tuvimos otras ofertas de agencias de viajes que nos proponían un viaje a Egipto a cambio de que hiciéramos publicidad etc, etc. Vamos, que se convertía en un intercambio de: “yo te invito a Egipto, y tú lo publicas en tu Instagram.”  Y Tito eso lo sabía. Sabía que jugaba con desventaja porque él no podía ofrecernos nada gratis. Pero nos ofrecía ese “algo” distinto que hace que se convierta en un viaje de verdad. Total, que nos reunimos con él para conocerlo y saber con quién íbamos a convivir esos 10 días de nuestro viaje a Egipto. Y nos emocionó tantísimo, que ya no importaban otras ofertas y otras opciones para viajar a Egipto. Solo nos imaginábamos con Tito. 

 

Día 1

Volamos desde Madrid a El Cairo con la compañía aérea EgyptAir. El vuelo son 4:40h y llegamos por la noche para llegar al hotel, dormir y empezar nuestro viaje por la mañana. Ya en El Cairo nos encontramos con Tito y con Badri, que también nos acompañaría todo el viaje. Badri es egipcio, vive en El Cairo y es guía local. Para los hoteles, como siempre, confiamos en Hotels Combined, que os dejo por aquí el link para que le echéis un ojo. Compara los precios de los hoteles en distintos portales para obtener la mejor oferta. En El Cairo estuvimos en el Four Seasons Nile Plaza con vistas al Nilo. Con la caída del sol escuchábamos desde la habitación la llamada a la oración y era impresionante. 

 

Día 2

Empieza nuestro viaje de la mejor manera. Visita a las pirámides de la meseta de Giza: Keops, Kefrén y Micerinos. Las únicas maravillas de la Antigüedad que siguen en pie. Fue un sueño hecho realidad. Y sí, las habíamos visto mil veces en fotos, películas y documentales, pero no dejan de impresionar. Si solo verlas ya impresionan, poder entrar y escuchar el silencio, fue increíble.  Era un día muy intenso, con muchísimo calor. 45ºC. Casi nada. (También es verdad que agradecíamos un poco de sombra y fresco cuando estábamos dentro.)  

Aprovechamos que estábamos en la meseta para ver el museo de la barca Solar de Keops, que se enterró en un foso a los pies de la Gran Pirámide. Una barca que se construyó alrededor de 2500 a.C posiblemente para Keops, para garantizar el viaje de su alma al Más Allá.

Y como no, la visita a la Esfinge. Se estima que fue esculpida en el siglo XXVI a.C. Como recomendación, que no pude pero me hubiera encantado: estar en la esfinge y la meseta durante el atardecer, a última hora. Se debe consultar bien a qué hora cierran los monumentos y sobre todo en Ramadán porque los horarios cambian. Creo que hay terrazas y bares con vistas a la Esfinge para ver el atardecer desde allí. Me lo apunto para mi próxima visita, así que si podéis, que no falte.

 

Día 3

De camino a Saqqara, 20km al suroeste de El Cairo, pasamos por lo que “en teoría” es un canal. Ya no hay agua porque está repleto de basura. Reconozco que es de las cosas que menos me gustaron y más me entristecieron. Montañas y montañas de basura durante muchísimos kilómetros.

Llegamos a Saqqara, donde se encuentra la famosa pirámide escalonada del rey Zoser. La primera pirámide del antiguo Egipto construida, muchísimos siglos antes que las de Giza. 

Después, dirección Dahsur para visitar la zona, conocida por la cantidad de pirámides y monumentos. Entramos en la Pirámide Roja del rey Snefru, padre de Keops. Entrar en las pirámides fue uno de los mejores momentos del viaje. Aunque no creo que sea una buena idea si padeces claustrofobia. Dentro son pasadizos estrechos y tienes que ir agachado subiendo y bajando peldaños de madera que intentan ser, o parecer, una escalera. Si te atreves, merecerá la pena.

Otra de las cosas que me sorprendía era la poca gente que nos encontrábamos en las visitas de las pirámides los primeros días. Me hace gracia cuando me preguntáis qué he hecho con los turistas en las fotos, pero de verdad, no había nadie. De hecho, dentro de La Gran Pirámide el primer día nos cruzamos con dos parejas. El segundo día en la Pirámide Roja solo había un grupo de cuatro personas, y nosotros. Así que por eso en las fotos aparecemos nosotros, en la nada y nadie más. No hay photoshop. Prometido.

Comimos en Abou El Sid, en la isla de Zamalek. 100% recomendado si os apetece probar un restaurante de comida egipcia tradicional.

Nota: fuimos en fechas coincidiendo con el Ramadán, pero no hay ningún problema para reservar y comer en restaurantes. Eso sí, nada de vino. 

Después de comer fuimos a un taller artesanal en El Cairo porque estábamos buscando los colgantes de cartuchos de oro con inscripciones jeroglíficas. Otro punto a favor de viajar con Tito y no con una agencia de viajes grande es que nos saltamos todos esos sitios en los que se quedan comisión y los típicos sitios para turistas. No fuimos a una joyería, sino que pudimos ir al taller directamente. Vean.

 

Día 4

Nos despertamos en El Cairo para ir al aeropuerto dirección Abu Simbel. Hay distintas opciones para ir hasta Abu Simbel. Hay cruceros que hacen parada allí, también puedes hacer horas y horas de carretera por el desierto hasta llegar, o puedes ir en avión. Sea como sea, es una parada obligada.

Los templos de Abu Simbel fueron excavados en la misma montaña por Ramsés II. El templo más grande está dedicado a Ra, Ptah y Amón. Y seguro que os suena por las cuatro estatuas enormes de Ramsés II esculpidas directamente en la roca de la fachada. El templo más pequeño está dedicado a Nefertari, la esposa favorita de Ramsés.

Lo que más me fascinó de Abu Simbel fue Abu Simbel contado por Tito. Hubo un momento que los guías locales del templo, se acercaban para escuchar lo que nos contaba. Sobre todo por cómo lo contaba. Todos los secretos de las alineaciones… No voy a entrar en detalles porque forma parte de la experiencia (aunque a Tito no le guste esta palabra) de vivirlo allí con él.

Me preguntasteis muchísimo sobre las fotografías dentro de los templos y monumentos. Para poder hacer fotos dentro de Abu Simbel (y de muchos otros monumentos), tienes que pagar un ticket, a parte de la entrada, que te permite hacer fotos.

Volvimos a coger un vuelo (muy corto) hasta Aswan y llegamos para quedarnos una noche en  el hotel Sofitel Old Cataract, el mismo hotel donde sucede la novela de Agatha Christie, Muerte en el Nilo. Los mismos sillones, las mismas vistas, la misma puerta giratoria.

Aprovechamos la tarde para ir en barco por el Nilo y llegar hasta el poblado Nubio, con calles pintorescas y coloridas. Muy instagrameable todo. Fuimos a tomar un té egipcio y algunos dulces en casa de la familia Ahmed Dara. Y creo que ya os lo conté pero muchas familias de estos poblados tienen cocodrilos vivos y otros disecados en su casa. Cuando los vi no sabía bien qué pensar. Nos contaron que era porque los cocodrilos se quedan atrapados en esta parte de la presa del Nilo y entonces las familias los cogen para alimentarlos en casa hasta que mueren. Así se ahorran sustos en el río cuando se bañan y a la vez lo utilizan para sorprender, asustar o “divertir” a los grupos de turistas que los visitan.

Día 5

Esa mañana Risto no se encontraba nada bien. Supongo que la mezcla de especies y demás no le acabaron de sentar muy bien. (Sí, sí, el que va de duro, él mismo). Fuimos a visitar Qubbet el Hawa donde Tito había estado dirigiendo la excavación, en Aswan. Así que imaginaos el recibimiento que tuvimos cuando sus compis vieron a Tito. Nos enseñaron rincones cerrados con llave, que de verdad, nos dejaron sin palabras. Una vez más.

 

Después de esa visita nos fuimos al barco para que nos asignara habitación, ya que nos esperaban unos días de crucero con paradas maravillosas. Risto se quedó descansando porque se encontraba cada vez peor… así que yo me fui con Tito y Badri a visitar el templo de Philae en lancha. La isla de Philae se inundó en los años sesenta y es cuando tuvieron que reconstruir piedra a piedra el templo dedicado a la diosa Isis en la isla de Agiliqa.

Esta tarde aprovechamos para ir a buscar esencias y perfumes. Era un sitio decorado entero defrascos de cristal de colores, esencias infinitas y ya os podéis imaginar la cantidad de olores.

 

Día 6

Por la mañana fuimos al templo de Kom Ombo, el único templo dedicado a dos divinidades: los dioses Sobek y Haroeris, construido durante la dinastía Ptolemaica.  El sur del templo estaba dedicado a Sobek, dios de la fertilidad, y el norte a Haroeris.

Os dejo una foto de cachondeo que me hizo Badri para que viera más explícitamente el por qué del dios de la fertilidad.

Después nos fuimos en calesas de caballos para el Templo de Edfú, el templo dedicado a Horus. Es una de las construcciones egipcias mejor conservadas. Es el segundo templo más grande de Egipto después de Karnak (que luego veremos). Es un edificio enorme. 37m de largo, una entrada de 79m de ancho y 36m de altura.

Y estos dos son Badri y Tito. Zipi y Zape en Edfú.

Día 7

Seguíamos en el crucero para llegar a  Luxor y visitar Karnak.

Sobre el crucero: Star Goddess Cruise Ship. Nuestro barco hacía el recorrido Nilo arriba, como Amelia Edwards, desde Aswan hasta Luxor, haciendo paradas para poder visitar Philae, Kom Ombo y Edfú, y llegada a Luxor para visitar el templo de Luxor, y el Valle de los Reyes. Nos quedamos 3 noches en el barco pero hay otros itinerarios con más días, incluso para poder parar en Abu Simbel y ver el amanecer o atardecer desde allí.

Karnak es el complejo de templos más grande y más espectacular que he visto. Como curiosidad: empezaban construyendo los templos desde el santuario, es decir, se empezaba por el centro y se iba ampliando. Lo último en construir eran las entradas al recinto. Y precisamente, las entradas al recinto de Karnak no son discretas. Otro dato curioso: estamos acostumbrados a ver las paredes sin color, todo cálido y color arena, pero las paredes y decoraciones de los templos no eran para nada así. Colores vivos, azules, dorados, rojos… otra vez más la discreción no era su punto fuerte… jeje. De hecho, en algunas paredes se ven los colores que utilizaban (bastante borrados), pero por el viento, el agua y la arena se ha ido perdiendo de casi todas partes.

¿Qué decir del Templo de Luxor? Fuimos justo en la puesta de sol, con la llamada a la oración que se escuchaba desde el templo de Luxor. Fue magia. Y verlo iluminado de noche es súper recomendado. Además así el sol no te pega en la cabeza y lo agradeces, de verdad. Sigo emocionándome cada vez que veo estas fotos.

Esa noche dejamos el barco y nos quedamos en el hotel Winter Palace en Luxor.

 

Día 8

Nos despertamos en Luxor para trasladarnos a Deir el Bahari, donde se encuentra el templo de la reina Hatshepsut, la mujer más poderosa del antiguo Egipto.

Nota: estoy escribiendo este día y no sé muy bien cómo hacerlo porque no puedo hacerle justicia a Tito. Tito se guardó este día para el final porque sabía muy bien lo que hacía. Si no estábamos entusiasmados ya, este día fue en el que nos acabó de conquistar del todo.

Sigo y lo intento. Lo bueno de ir con un egiptólogo enamorado con cada templo (aunque lo haya visto más de cincuenta veces) es que te lo contagia. Además de visitar el templo de la reina Hatshepsut, Tito nos insistió para que pidiéramos un permiso especial concedido por el Supreme Council of Antiquities of Egypt, para ver el monumento TT353. Este monumento pertenece al mayordomo de Amon Senenmut. Para que pudiéramos entrar, tuvieron que romper el sello de la puerta y los guardias entraron dando palmas para que si había bichos y/o presencias, se fueran. Imagináoslo por un momento. Yo estaba que no cabía en mí. (Durante estos días lo dejaré colgado en stories destacados para que veáis ése momento).

En la decoración de la pequeña cámara se encuentra la representación astronómica más antigua conocida en la historia. Durante 5 años, Tito estuvo trabajando en ese monumento. Vamos, que se lo conoce de pe a pa. Además es el eje principal de su investigación en el marco de la tesis doctoral.

Y entonces seguimos para visitar el Valle de los Reyes, donde se encuentran algunas de las tumbas más importantes de los reyes de la historia de Egipto. Entramos, por supuesto, en las tumbas de Seti I, Ramsés VI y también en la de Tutankhamon. En estas tumbas la restricción con las fotografías era mayor y no tenemos ninguna foto, pero lo que os aseguro es que la imagen se te queda grabada. Y no solo la imagen. Recuerdo que estando en la tumba de Ramsés VI el silencio y la paz  que sentí me llegaron a emocionar. No puedo describir lo que sentí. Estábamos solos. Risto, Tito y yo. Todos en silencio, observando. Podíamos escuchar hasta el latido del corazón (y no exajero). Ni un pájaro, ni un niño… como estar fuera de este mundo. No sé. Fue un momento que aunque no lo tenga fotografiado, lo recordaré para siempre.

Y para finalizar, el valle de las Reinas, donde se visita la majestuosa tumba de Nefertari, de lejos el más bello y mejor conservado de todos los monumentos del Antiguo Egipto. INCREÍBLE.

Acabamos nuestra noche con una meriendacena sorpresa súper romántica en una faluca por el Nilo. Detallazo de Tito y Badri. También recomendado un paseo por el Nilo, sin duda.

 

Día 9

Nuestro último día empezó por visitar Deir el-Medina, los restos de lo que fue un poblado de artesanos y obreros del Antiguo Egipto. Se podían ver las paredes, pasillos y distribución de las pequeñas casas y plantas. También pudimos ver las tumbas de los mismos obreros y artesanos.

Vuelta a El Cairo para hacer noche y coger el vuelo al día siguiente para Madrid. No sin antes pasear por el Bazar Khan El-khalili. Tomar un té egipcio en el célebre café de los espejos, El Fishawi. Luces, caos, color. El Cairo.

 

Día 10

Vuelta a casa.

 

Así que si tengo que quedarme con un viaje del 2018, me quedo, sin duda, con Egitpo. Si habéis estado, me entenderéis. Y si no, cuando tengáis la oportunidad de ir, lo descubriréis. Por otro lado, yo siempre había pensado que ir con un guía turístico era una manera tonta de perder el dinero, que para lo que te iban a explicar, lo podías leer tú por internet. Pero hay guías y guías. Y luego está Tito, que no es guía. Es egiptólogo. El viaje con él fue como meterse dentro de una película, o un libro. Había momentos en los que yo me imaginaba excavando con Tito, a punto de descubrir otra tumba. Más que un viaje, ha sido una expedición. Ha sido sentirnos parte de la historia de Egipto contada por Tito.

Nos hemos quedado con muchas cosas por descubrir de Egipto. Y eso me gusta. Así tenemos la excusa perfecta para volver.  Y ojalá sea siempre así y descubramos cada vez algo nuevo. Un olor, un sabor, una sensación. Un Egipto nuevo.

Y con este post, os deseo un feliz 2019. Ojalá Egipto esté en vuestra lista de sitios por visitar.

Sin miedo.

 

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24 comments

Maia 2 enero, 2019 at 14:01

No me llamaba para nada la atención,un viaje a Egipto,y ahora me lo estoy pensando,

Reply
Inma 2 enero, 2019 at 14:38

Te faltó a mi parecer el valle de los reyes, impresionante también!! Yo fuí en abril, supongo que al no hacer tanta calor había más gente… No se! Y yo también me indispuse el dia de Philae y las esencias, pero mi sueño de ir a Egipto se había hecho realidad y no podía perderme ninguna excursión! XD total que yo malísima de la muerte rechazé el té que ofrecen de cortesía y al preguntarme porqué les explique que estaba mala… Pues no veas que me trajeron una infusión de anís con gotas de sésamo creo recordar y fué mágia, a los 15 min los compis del crucero me decian la buena cara que se me había puesto!
La verdad que nuestro guia Moisés(también egiptólogo) fue una pasada! Es el viaje de mis sueños y tengo clarísimo que volveré en un futuro!

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Laura Escanes 2 enero, 2019 at 15:35

Estuvimos en el Valle de los reyes también! Hablo de ello. Increíble. Sin duda, viaje para repetir ❤️

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Gabriel Crespo 2 enero, 2019 at 14:41

Siempre ha sido mi sueño viajar a Egipto, mi tía ha ido y yo siempre he sentido una curiosidad por viajar y conocer ese mágico país. Con este blog me has hecho que esa curiosidad sea aún mayor. Sin duda que iré a Egipto. Gracias por explicar que hacer, tus emociones y compartir con nosotros un gran momento de tu 2018. Besos!!✨

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Gabriel Crespo 2 enero, 2019 at 14:47

Siempre he sentido curiosidad por viajar y conocer ese mágico país. Mi tía ha viajado hasta allí y le robó el corazón. Gracias por compartir con nosotros un gran momento de tu 2018 y todos tus sentimientos que sentiste en aquel preciso momento en este escrito. Muchas gracias Laura!!! Saludos!

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Laura 2 enero, 2019 at 14:51

Laura me encanta como has descrito egipto me has sumergido en la historia y no bromeo, me alegro de que te gustara el viaje, y yo de pequeña quería ser arqueóloga e ir a egipto, pero luego cambié de profesión. Escribe más, porque me encanta como escribes.

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Lucía 2 enero, 2019 at 16:51

Me encanta laura, como todo lo que haces

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Ursula Pérez 2 enero, 2019 at 18:09

He leído y en cada palabra tuya se me eriza el cuerpo. Yo estuve en Egipto (uff hace ya 17años)y fui con Manuel Delgado Egiptologo escritor de la revista año 0y fue un viaje muy muy especial… Todo visto desde otra dimensión, visto desde incluso un punto esotérico y visitando sitios y entrando a tumbas totalmente inaccesibles. Aún recuerdo viendo en su cámara a la Diosa Segmed!! Precioso Laura. Gracias por este post

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Ruben 2 enero, 2019 at 22:09

Por fiiin tenemos tu post que tanto ansiosamente he esperado y tengo que reconocer, que es lo que me ha hecho entrar en tu blog for the first time in forever!
Decías que si hemos estado en Egipto, lo entederíamos…total!
Coincido que la historia tiene que ser contada por alguien a que le apasiona! Es por ello que esta vez me he interesado para hacer el viaje (espero que para este 2019) también con el egiptólogo Tito Vivas porque puede situarte en una dimensión inconcebible comparándolo con un guía tradicional!
Me ha sabido a poquito tu blog pero en ‘el pot petit hi ha la bona confitura’!

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Andrea 2 enero, 2019 at 22:12

Magnifica experiencia y la forma en que la has contado es genial. Ahorraré unos añitos para hacerla pero me has inspirado a hacerlo y dejar de soñarlo.

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Alejandra 3 enero, 2019 at 00:15

Me encantó muchísimo, lo he leído dos veces, y he quedado maravillada. No hay que tener miedo, esto me ha dejado una enseñanza, un abrazo para los dos

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Rosalinda 3 enero, 2019 at 03:00

Genial maravilloso increíble.. parecía que era yo la que estaba ahí… un post muy lindo ..quede fascinada con ganas de leer más…gracias

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Rosa 3 enero, 2019 at 03:39

¿Y cómo contactamos con Tito? Me gustaría conocer a fondo El Cairo, ya que mi querido Novio es alérgico a los insectos y no quiero acercarse al Nilo. Pero al menos así piso esas tierras tan maravillosas. Gracias por el tiempo que has dedicado al post, ¡y feliz Año Nuevo!

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Laura Escanes 3 enero, 2019 at 11:54

Su instagram es @titovivas y su web de contacto http://www.sociedadhistorica.com/WORDPRESS/

Feliz año nuevo!!!

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Pura Musso del Moaral 3 enero, 2019 at 08:48

Gracias, me ha encantado. Feliz 2019!

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Vanessa 3 enero, 2019 at 10:58

Si ya tenía ganas de visitar Egitpo… ¡Ahora las tengo aún más! Lo de contar con un egiptólogo apasionado que te acompañe en el viaje debe ser una experiencia increíble. En la uni tuve un profesor que lo era y de verdad que, con su entusiasmo, te taban ganas de ponerte un sombrero a lo Indiana Jones e irte a explorar y descubrir todos los secretos del antiguo Egipto, jaja.

Creo que voy a buscar al famoso Tito por la red. Le voy a tener fichado para cuando por fin haga mi viaje a Egipto 🙂

¡Un besote y Feliz Año!

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Algo Blue 3 enero, 2019 at 12:20

Laura, qué bien post. Llevo soñando con ir a Egipto desde que tengo uso de razón y tu entrada es lo mejor y más completo que he leído en mucho tiempo.

¡No me extraña que sea el viaje más especial que habéis hecho! Recuerdo tus stories de entonces y la cara de felicidad que teníais y ahora que nos has contado algo más, sólo puedo pensar que ¡normal que estuviérais así!

Ojalá ir pronto y si puede ser con alguien que sepa tanto como Tito, mejor! ¡Qué maravilla!

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Celso 3 enero, 2019 at 23:57

Maravilloso relato e imágenes, Laura… me llevaron de nuevo allí, ya que estuve en 2001… y fue cuando conocí al gran Badri. GRACIAS!!! y saludos desde Argentina

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Rosa Mary 4 enero, 2019 at 01:30

He viajado 4 veces a Egipto y lo seguiré haciendo todas las que pueda. Badri es un gran amigo, desde que en una de esas veces fue mi guía. Cuando Egipto te atrapa, ya no puedes dejar de ir. Aún te quedan por ver sitios maravillosos que espero que visites en próximos viajes. Feliz Año!!

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Cristina 5 enero, 2019 at 10:31

Ha sido maravilloso leerte, Laura. Gracias por contarlo, algunas personas nunca tendremos la posibilidad de ir y de verdad que me ha encantado tu relato.

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Patricia 5 enero, 2019 at 22:27

Precioso Post Laura. Yo definitivamente iré este año a Egipyo, por fin!!! Me gustaría saber los datos de contacto de Tito porque después de leerte no me imagino el viaje sin él. Muchas gracias, un saludo

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Laura Escanes 7 enero, 2019 at 17:40

En instagram es @titovivas y su web de contacto es http://www.sociedadhistorica.com! ya me contarás!!!

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Ana 7 enero, 2019 at 23:03

Hola Laura, me has llevado al año 2010 que viajamos mi marido, mis hijos que en ese año tenían 12 y 15 años y yo, junto con unos amigos. Fuimos en muy buena epoca, porque hoy día con mis hijos No hubiéramos ido , sólo por miedo, ya sabes que con niños…
Fue un gran viaje,visitamos también el Museo de El Cairo, que en aquella época estaba bien conservado (creo que hoy està deteriorado, debido a los atentados contra el)
También fuimos a Alejandría, que según nos dijo el guía, ese viaje No lo hacía mucha gente, debido a que son unas 4 h.de viaje en bus y la gente prefiere quedarse en El Cairo. Alejandría nos encantó. Vimos el faro y la Biblioteca, que la antigua fue quemada.

Reply
Verónica Villarroel 14 enero, 2019 at 19:11

Un post genial Laura! Gracias por explicarlo tan detalladamente, ha sido como estar allí!

Besitos y feliz inicio de semana amores,
Verónica Villarroel

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